Una pequeña biblioteca digital

•25/06/2016 • Dejar un comentario

Buenas amigs,

Acá les compartimos algunos libros para que lean en sus computadoras o lectores de libros electronicos. Si alguien lo quiere en papel, puede escribirnos a foliaediciones@gmail.com; y si alguien quiere hacer un aporte a cambio de estas publicaciones, también puede escribirnos y les decimos cómo.

El link los lleva a una carpeta de dropbox en donde encontrarán los libros en pdf, en .mobi y en .epub. Para editar los pdf o imprimirlos, la contraseña es foliaediciones.

 

Cuerpos en lucha, palabras en lucha. Sharon Marcus.

Hasta que todo reviente. Sebastián Bruzzese.

Machos eran los de antes. Colectivo xyz.

 

Por ahora, esos tres. Iremos agregando.

 

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Abandonando el género. Masculinidades mutantes hacia una afectividad radical.

•03/06/2013 • Dejar un comentario

Compartimos acá un texto sobre género escrito por un colectivo de varones que se reunió en la ciudad de buenos aires durante 2012.

Interesante material de los que hay pocos: textos problematizando el género masculino escritos por varones.

versión para imprimir en carta o A4

abandonando el género Cuadernillo para imprimir

versión para leer el la compu

abandonando el género – masculinidades mutantes hacia una afectividad radical.

criticas o devoluciones o lo que sea: sebruz@gmail.com

La insurrección que viene

•22/08/2011 • 2 comentarios

En una coedición en la que participaron 8 editoriales, ponemos este libro en circulación: bajátelo o buscalo en las ferias

La insurrección que viene no le pertenece a nadie. Este libro está apenas firmado por un comité, un comité invisble. Escrito originalmente en francés, presentamos aquí una traducción bastante trabajada. Acá no hay nada que se parezca a la propiedad, y de eso se trata la cosa. El libro no es de todos, el libro no le pertenece ni siquiera a sus autores. La intención es que luego de la lectura ya no quede lugar al pensamiento. Que de aquí en adelante la acción sea la que guíe la acción; dejar de una vez y para siempre las conceptualizaciones tranquilizadoras y la paralisis del relativismo, pero no por medio de una burda adhesión a un programa ajeno, y por tanto imposible, sino como lo haría cualquier brizna de hierba, con la conciencia de que vivir bien podría ser algo dulce.

Este libro está firmado por un colectivo imaginario. Sus redactores no son los autores. Se han contentado con poner un poco de orden en los lugares comunes de la época, en lo que se murmura en las mesas de los bares, tras las puertas cerradas de los dormitorios. No hacen sino fijar las verdades necesarias, aquellas por las que el rechazo universal llena los hospitales psiquiátricos, y las miradas de pena. Se hicieron escribas de la situación. Es por el privilegio de las circunstancias radicales que la precisión lógicamente lleva a la revolución. Basta con decir lo que tenemos ante nuestros ojos, y no eludir las conclusiones. 

Lectores, la antología. Antología, lectores.

•11/08/2011 • Dejar un comentario

Peligro inflamable: poesía contemporánea

•02/08/2011 • 1 comentario

 

 

Alberto Szpunberg · Alejandro Güerri · Beatríz Vignoli · C. Monti · Fabián Casas · Fernanda Laguna · Francisco Avendaño · Frank Báez · J. J. Junieles · Luciana Caamaño · Marina Yuszczuk · Natalia Fortuny · Natalia Litvinova · Oscar Fariña · Osvaldo Vigna · Paula Soruco · Tomás Boasso · Wingston González · Gustavo Wojciechowski

Prólogo

Peligro inflamable  reúne 19 poetas ricamente diversos. Nos lleva de viaje por lugares en los que correremos peligro de derrapar, soñar, reírnos y respirar. Cada poema tiene a su lado sus datos de origen y al final del recorrido, la información sobre los autoras.

Esta antología nos da lugar para compartir la mirada distante, los brazos unidos en este paseo por los versos y los vasos compartidos.

Las  autores  transitan las páginas como grandes aventureros adentrándose en las selvas de las ciudades. En las soledades acompañadas, en los nacimientos que traen las muertes. Convirtiéndose en animales que hacen zig zag para continuar su camino. No son turistas, todos pisan en este suelo las veredas en las que crecieron. Escritores y escritoras que están ahorita creando se entremezclan en un dialogo nutricio para la poesía contemporánea.

En este libro confluyen siete espacios comunes de estilos, paisajes y vivencias que nos permiten seguir disfrutando del gran abanico que nos da la literatura. Abrámoslo. Refresquémonos con palabras que alimentan, la panza, el corazón y las ganas de seguir construyendo juntas. Haciendo libros, ferias, recitales de poesía. Escribiendo, editando y auto editándonos, vendiendo, regalando, difundiendo y creando.

Agradecemos la confianza que tuvieron las autores en nosotras.

 Introducción

Acá estás, en la ruta. Prendés la radio porque a veces es más lindo una canción que estar vivos. A los costados se ven vacas, aunque te preguntes: ¿de dónde habrá salido  una vaca pastando entre mis libros? La tormenta cubre el día y no puede saberse la hora, pero no te preocupa. Aquí la lluvia en la ventana nos pide que le abramos un resquicio aunque sea, para ver cómo los trenes comprueban el fin del mundo y los colectivos pasan transpirados.

La mala suerte es horrible, ahora el horizonte quiere amanecer y vos sos un pedazo de papel hambriento. Entras en un parador sabiendo que nadie trae nada pequeño a un bar. Pedís cualquier cosa, el mejor plato se sirve a la hora del hambre.

Aceleras. Debe ser la señal. Cruzás un descampado. Pablito Lescano está salvando a unos pibes como un superhéroe golpeando a la policía. Todos aplaudieron cuando lo vieron pasar por el cielo, a unos metros del rastro del poema, mientras enfrente cuatro chicos se bajan de un fiat 600 con los ojos chinos.

La realidad viene con granitos. Aquí hay comedia y duele a todos, ves la sombra de un pájaro negro que vuela en círculos como satélite de nuestra desgracia. Estas acá, esperando que la poesía abra las óperas de lo mediocre. Sabiendo que en donde se asoma se abre una ventana. La fuerza de un río que crece desde adentro se describe en su sombra, ocupa los lugares que quedan vacíos, se acomoda, no invade pero avanza, no se traga verso o giro idiomático, lo mastica. De noche se pone maravillosa, es muy despiadada.

Entrás a la ciudad, asustado como un indio que come hielo, porque el túnel  hace gárgaras con los autos. Ves los poemas cayendo como plumas de los balcones de los edificios, en donde cuelgan remeras como fantasmas. Vos te dedicás a inventar curiosidades en los bordes de las plazas. Las luces de la ciudad como chispas de virulana encendida, todas gritando desde un silencio a manos llenas, como solo lo haría un piano en un incendio. Cambiando el blanco de la noche, una chica se maquilla en el bondi sin darse cuenta que estaba Kerouac en el mac y todos fueron a ver. Apareció así como así, de la nada, y ya no hay como saberlo. Si fue la chica linda de menos de treinta con libros para firmar, la que no habla del tema, la que se limpia luego del beso; o si fue aquel que es tragado antes de estampar su firma, el que le anda oliendo la entrepierna a la señora.

Antes todos precisaban un psicologo, ahora piden un productor.

Te quedás a ver como las casas y los edificios se desplazan por el mar, hasta que el sol embarazado de otoño se enfría como un carozo. Te vas sin saludar, porque todo el tiempo decimos adiós. Te vas, porque también es lindo llegar a casa cuando está en silencio y que salten muppets de atrás de los muebles.

Infinitas grácias, señor Miyagi.

 

¿Qué hacés todavía acá? Anda, vé niñito, que acá jugamos igual, no podemos dejar de ser niños.

 Este texto es un rompecabezas. Diversas frases de poemas, de los 19 autoras que participan de esta antología.

 

Raymond Carver // Incendios + Dónde el agua se une a otras aguas

•20/04/2011 • 2 comentarios

Dos libros de carver en un sólo tomo, en una edición bilingüe de tradcción latinoamericana.

Carver no escribe poesía de manera circunstancial entre relato y relato, más bien es al revés: la poesía es para él un cauce espiritual del que se desvía para escribir sus relatos. Moviéndose entre espacios de luz y oscuridad, nos instala en algo muy cercano a nuestra propia vida, en algo que indefectiblemente golpea en alguno de nuestros lugares sensibles.

Lo interesante de su poética es la capacidad de hacernos sentir que por un momento, / la muerte, la ambición, / incluso el amor, no entran en esto. Entonces nos encontramos en precencia del misterio desnudo.

No reviste de lenguaje las experiencias íntimas de la subjetividad, usa las palabras como engranajes para construir un pequeño motor que hace funcionar unas cadenas / que tiran de nosotros despiadadamente

200 páginas
12 x 18

 
El poema que no escribí

Acá está el poema que estaba por escribir
más temprano, pero que no lo hice
porque te escuché despertar.
Estaba pensando de nuevo
en esa primera mañana en Zurich.
En cómo nos despertamos antes del amanecer.
Desorientados por un momento. Pero salimos
al balcón que daba
al río, a lo viejo de la ciudad.
Y nos quedamos allí, simplemente, en silencio.
Desnudos. Mirando el cielo inflamarse de luz.
Tan emocionados y felices. Como si
hubiéramos sido puestos allí
justo en ese momento.

La billetera de mi papá

Mucho antes de pensar en su propia muerte
mi padre dijo que quería ser enterrado cerca
de sus padres. Él los extrañaba mucho
desde que se habían ido. 
Lo dijo tantas veces que mi madre lo recordó,
y yo lo recordé. Pero cuando el último
suspiro salió de su pecho y todos los signos
vitales desaparecieron se encontraba en una ciudad
a 823 kilometros de donde él quería estar.

Pero era mi padre. El fue inquieto
incluso al morir. Incluso al morir
tenía este último viaje que hacer.
Toda su vida le gustó deambular,
y ahora tiene un lugar más al que llegar.

El funebrero dijo que lo arreglaría, 
no había de qué preocuparse. Algo de luz escasa
cayó desde la ventana sobre el suelo polvoriento
donde esperamos ese atardecer
mientras el hombre salía del cuarto del fondo
y se desprendía sus guantes de goma.
Traía el olor a formol con él.
Él fue un hombre grande, dijo el funebrero.
Y luego comenzó a decirnos por qué
a él le gustaba vivir en esta pequeña ciudad.
Él, que acababa de abrir las venas de mi papá.
Cuánto va a costar esto? Dije.

Sacó su libreta y su lapicera y comenzó
a escribir. Primero, los gastos de preparación.
Luego consignó los gastos de transporte
de los restos a 35 centavos el kilómetro
Pero era un viaje ida y vuelta para el funebrero,
no lo olviden. Además, dijo, seis comidas 
y dos noche de hotel. Anotó 
algo más. Agregó un sobrecargo de 
$210 por su tiempo y por los inconvenientes,
y ahí lo tienen.

Pensó que íbamos a regatear.
Tenía un punto de color en
cada cachete al levantar la vista
de sus cuentas. La misma pálida luz
cayó en el mismo pálido lugar
del piso polvoriento. Mi madre asintió
como si hubiera entendido. Pero ella
no entendió una sola palabra.
Nada de todo eso tenía sentido para ella,
empezando por momento en que dejaron la casa
con mi papá. Ella sólo sabía 
que sea lo que fuere
requeriría dinero.
Buscó en su cartera y sacó
la billetera de mi papá. Los tres
en ese pequeño cuarto aquel atardecer.
Respirando.

Miramos fijamente la billetera por un momento.
Nadie dijo nada.
Todo rastro de vida había desaparecido de ella.
Estaba vieja y cuarteada y manchada.
Pero era la billetera de mi papá. Y ella la abrió
y miró dentro. Extrajo 
un manojo de billetes que habría
de pagar este último y más asombroso viaje.

Casilda Rodrigañez Bustos // pariremos con placer

•29/11/2010 • 4 comentarios


Casilda Rodrigañez Bustos

Pariremos con placer

La recuperación del útero en sus funciones sexuales, reproductivas, y biológicas es un acto profundamente político. En pariremos con placer casilda nos muestra de qué forma cumple el útero funciones sexuales, de que forma el parto es una cuestión sexual, y cuales son los mecanismos con los que el patriarcado se ha encargado de mantener esta potencia silenciada en el cuerpo de la mujer.

 
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